Duelo y Melancolía
"La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene".
J.L.Borges.
En 1917 S.Freud escribió su ensayo Duelo y Melancolía. Para mi suerte hace unas semanas cayo en mis manos, lo estuve analizando y releyendo por lo que me pareció importante exponer algunos de los puntos que revise, esto con la finalidad de que la audiencia reconozca la distinción entre duelo y melancolía para que puedan tomar la decisión de asistir a orientación psicológica.
Freud dice que existen una serie de analogías o similitudes en los cuadros generales de la melancolía y el duelo.
"El duelo es, por lo general, la reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente: la patria, la libertad, el ideal, etc… Jamás se nos ocurra considerar el duelo como un estado patológico."
"La melancolía se caracteriza psíquicamente, por un estado de animo profundamente doloroso, una cesación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amor, la inhibición de todas las funciones y las disminución de amor propio."
Como podemos analizar las características entres ambos son muy parecidas, las dos acontecen de una pérdida, sin embargo en la melancolía aparece la perturbación del amor propio, síntoma que no aparece en el duelo. Entonces surge una duda: ¿que ocurre en la melancolía que nuestro amor propio se ve afectado? La respuesta según Freud, es que al momento de la pérdida de un objeto, la libido no se transfiere a otro objeto (como se supone que se debe de hacer en un proceso de duelo), sino que queda vagando y debido a la identificación que tuvimos con el objeto perdido, la libido se dispara contra el propio yo, en una confusión de objeto (por así decirlo). Después de un tiempo surge un sadismo contra el objeto perdido pero he aquí el problema, el objeto esta en el yo y por lo tanto sufre la agresión al propio yo, el impulso de destruir al objeto puede llegar a ser tan fuerte que puede llegar al suicidio en el deseo desaparecer al objeto.

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